El anillamiento de aves es una herramienta para su estudio, mediante su captura incruenta y posterior suelta. Durante el manejo de éstas se toman una serie de datos, referentes a la edad y el sexo, medidas, peso, estado físico del ave, etc. Todo ésto sirve para un mejor conocimiento de las especies y por consiguiente se obtienen los fundamentos necesarios para su protección. La labor del anillamiento científico sólo puede ser realizada por personas suficientemente cualificadas y autorizadas legalmente.



sábado, 4 de septiembre de 2010

DEDICADO A NUESTRO AMIGO CARLOS!!!

Hola a todos,
Gracias al esfuerzo que llevan realizando en este enclave de la comunidad de Madrid, nuestro amigo y compañero Carlos, junto a otros amigos, parece que estan consiguiendo sus primeros resultados.
TONO CALLEJA - Meco - 03/09/2010. DIARIO DIGITAL EL PAIS
El polígono industrial de Meco vive desde hace tres años una extraña transformación. De ser un terreno yermo destinado a albergar una nave del polígono industrial de este municipio, una parte del mismo ha pasado a convertirse en un humedal que colonizan 119 especies de aves diferentes. Muchas de ellas protegidas e incluso desconocidas en la Comunidad de Madrid, como el fumarel cariblanco (chlidonias hybrida).
El Ayuntamiento tiene intención de preservar la laguna formada en 2008. Unas 40 familias de aves tienen algún tipo de protección medioambiental Entre las cárceles de Meco, el polígono industrial del municipio y uno de los futuros campos de golf de El Encín, las lluvias y las escorrentías han formado como por arte de magia una laguna de casi 80 hectáreas de superficie y una profundidad media de entre 40 y 150 centímetros.
La lentitud para aprobar el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Meco (12.198 habitantes), que recibió el visto bueno del Gobierno regional en septiembre pasado, ha sido un fiel aliado de las aves que nidifican en el novedoso humedal. Y por eso el Ayuntamiento, gobernado por Pedro Luis Sanz Carcavilla (PP), deberá modificar el actual parque fabril municipal.
"Vamos a conservar la laguna. Y por eso el Ayuntamiento tiene intención de promover un protocolo en colaboración con la Universidad de Alcalá de Henares y la Fundación Arpegio para preservar el entorno", aseguró ayer el alcalde de Meco a EL PAÍS. "Nosotros teníamos ya preparada la construcción de unas balsas para canalizar el agua. Preservando esta laguna evitaremos los problemas de mosquitos que se han detectado desde hace tres años en la cárcel de hombres y en la militar", explica el primer edil, que anuncia que moldearán el humedal.
En la Fundación Arpegio, sociedad pública regional, también comparten la idea de preservar la zona. De hecho, esta empresa pública tiene intención de financiar los estudios de la Cátedra de Medio Ambiente de la Facultad de Biología de esta universidad que se va a encargar de estudiar las especies de la laguna: "No es que se vaya a proteger, sino que se hará todo lo posible para conservar el humedal", alega un portavoz de la Comunidad.
El origen de este humedal se remonta al invierno de 2008. Y se formó a consecuencia de la extracción de piedras y arena cuyo destino eran las obras de la cercana autopista R-2 y del desarrollo urbanístico de los polígonos industriales contiguos.
La laguna, según un estudio del terreno realizado por Alejandro Aparicio Lozano, Juan Luis Aguirre, Carlos Talabante, Gustavo Díaz y Alberto Larrán, los componentes de la Cátedra de Medio Ambiente de la Facultad de Biología de la Universidad de Alcalá de Henares, ocupa parte de la segunda terraza del río Henares. "Todo se inició cuando se extrajeron diversos materiales para construir la autopista R-2 y una nave industrial aledaña. Se creó un socavón que funciona como vaso de las aguas de lluvia. Además, se alcanzó el nivel freático, por lo que las aguas subterráneas, junto con la de la lluvia, formaron lo que hoy es la laguna de Meco", explica Aparicio Valenciano, que argumenta que el agua de esta charca es de excelente calidad. "Lo que en su día fue un erial donde se dice que se cultivaba alfalfa es hoy una isla de biodiversidad, sobre todo para las especies acuáticas", relata este investigador.
Entre estas especies que han colonizado la laguna destaca el mencionado fumarel cariblanco, al ser la de Meco la única colonia de cría existente en la Comunidad de Madrid. De hecho, las colonias más cercanas se encuentran en los humedales manchegos, como las Tablas de Daimiel, a más de 130 kilómetros de distancia. Esta es un ave migratoria que aparece en la laguna en los meses de mayo abandonándola en septiembre para viajar a sus cuarteles de invernada en el África tropical, según la universidad, que explica que esta laguna es óptima para la reproducción de este animal, pues se reproduce en humedales de aguas poco profundas sobre la que instalar sus nidos.
De las 119 especies detectadas más de 40 son objeto de algún tipo de protección. Como por ejemplo la gaviota reidora (larus ridibundus) que se reproduce en esta laguna casi de forma exclusiva en la región. Otras aves de importancia especial son el zampullín cuellinegro y la cigüeñuela común. También se los investigadores de la universidad han detectado la presencia de diez especies de patos, 20 especies limícolas, como la canastera común. En definitiva, un aténtico vergel digno del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel... pero a 40 kilómetros de la Puerta del Sol.
SS