El anillamiento de aves es una herramienta para su estudio, mediante su captura incruenta y posterior suelta. Durante el manejo de éstas se toman una serie de datos, referentes a la edad y el sexo, medidas, peso, estado físico del ave, etc. Todo ésto sirve para un mejor conocimiento de las especies y por consiguiente se obtienen los fundamentos necesarios para su protección. La labor del anillamiento científico sólo puede ser realizada por personas suficientemente cualificadas y autorizadas legalmente.



lunes, 4 de noviembre de 2013

GIRA ANILLADORA OTOÑO 2013 parte II: Doñana

Continuando con mi plan de anillar en diferentes lugares, a mediados de septiembre marché a Doñana, para participar en la campaña postnupcial de anillamiento que se realiza en la conocida estación de Manecorro, en el interior del Parque Nacional, con vistas a la marisma del Rocío. 
Ermita de El Rocío.


La primera tarde que estuve allí fui a dar una vuelta por ese pueblo de aspecto único que es El Rocío: calles de arena y postes a las puertas de las casas para atar a los caballos, cual pueblo del oeste norteamericano. Fui a ver la famosa ermita, que es el núcleo cultural-religioso de Doñana y que es el origen de muchos de los usos y costumbres que tienen lugar aquí y constituyen la dimensión humana de este espacio, siendo uno más de los factores que junto con los naturales, conforman el Parque Nacional de Doñana.

La rutina diaria era montar las redes a las siete o así y luego ir al bar El Rincón a tomar un desayuno de esos ricos con tostadas con aceite y tomate, ¡ñam! Os aseguro que algún día intenté pedir solo media tostada, pero era imposible resistirse así que no tuve más remedio que tomar una entera todos los días (y no fui el único, que Alvar también caía siempre). Al mediodía se termina la jornada y luego tiempo libre.
Aunque ya me habían dicho que probablemente sería así, la verdad es que el número de capturas fue bastante bajo. Lo bueno es que así, sin agobios, se podía estudiar en detalle cada pájaro, las diferencias de forma, coloración y desgaste entre los distintos grupos de plumas, o la extensión de la muda. También aprendí a hacer algo nuevo, como es la medición del contorno alar, o al menos, tomar las medidas necesarias para ello, que son las longitudes de primarias (excepto la más externa)  y la de la 1ª secundaria.
Si bien en términos cuantitativos la cosa no era extraordinaria, al menos sí que tuvimos bastante variedad, capturando individuos de 27 especies diferentes, destacando sobre todo el número de sílvidos (14 especies), que incluye las cuatro especies de mosquiteros.

-          Chotacabras pardo
-          Martín pescador
-          Torcecuello
-          Chochín
-          Ruiseñor común
-          Colirrojo real
-          Tarabilla común
-          Mirlo común
-          Ruiseñor  bastardo
-          Buitrón
-          Buscarla pintoja
-          Carricero común
-          Zarcero común
-          Curruca carrasqueña
-          Curruca cabecinegra
-          Curruca zarcera
-          Curruca mosquitera
-          Curruca capirotada
-          Mosquitero papialbo
-          Mosquitero común
-          Mosquitero ibérico
-          Mosquitero musical
-          Papamoscas gris
-          Papamoscas cerrojillo
-          Herrerillo común
-          Carbonero común
-          Pico de coral

En cuanto a abundancia, la especie más numerosa fue el papamoscas cerrojillo, seguido de cerca por la curruca mosquitera. También tuvimos unos cuantos ejemplares de mosquitero musical, carricero común, ruiseñor bastardo, curruca zarcera y papamoscas gris.
A continuación pongo algunas imágenes tomadas durante aquellas jornadas.
Pese a que la zona de anillamiento estaba bastante seca, nos cayó una pareja de martines pescadores en una de las redes del pinar (los pájaros siempre van por donde les da la gana, no por donde dicen los libros) y pudimos comparar los tonos azules del macho adulto con los de la hembra del año, más verdosos.
Macho un poco más belicoso de lo que es habitual en esta especie tan tranquila.

A este lo pillamos “in fraganti” en plena muda de primarias y secundarias, por lo que no podría negar su edad (código 4 EURING) aunque pudiera hablar.

La captura más espectacular que tuvimos fue la de un chotacabras pardo (=cuellirrojo) que cayó una mañana en la primera vuelta y que yo en particular no había tenido antes la oportunidad de observar en mano.
Chotacabras pardo, mostrando su aspecto general.


Mostrando su enorme boca, adecuada para la captura de insectos en vuelo.

En esta toma se puede observar el dorso del ave, y las manchas claras de las alas y cola, que ayudan en la datación y el sexado.

Papamoscas gris, mostrando la parte superior de su cabeza “striata”.


Detalle del ala del anterior individuo, con las motas claras típicas de ave de primer año (código 3 EURING) en las cobertoras mayores así como en las supracobertoras caudales.


La curruca cabecinegra es una especie muy abundante por esta zona, aunque en los días que estuve por aquí, solo logramos capturar un individuo.
En esta hembra, aunque sea menos colorida que el macho, destaca el color rojo del anillo orbital.

Doñana es un lugar excelente para pajarear, pero justo esta época del año no era la mejor, ya que la estacionalidad es muy marcada y durante el verano la marisma no tiene agua, por lo que las probabilidades de observar aves acuáticas se reducen drásticamente. Por otro lado, al haber sido un año húmedo, la marisma del Rocío en lugar de tener sólo tierra reseca cuarteada que sería lo normal, al menos tenía bastante pasto, circunstancia que aprovechaban las numerosas cabezas de ganado caballar autóctono de aquí, así como los ciervos, que se dejaban ver (y por la mañana o al caer la tarde, oir) con facilidad, desde el paseo de la marisma o incluso desde la estación de anillamiento. Aunque en la estación era también habitual observar jabalíes o algún zorro despistado. También pudimos ver al águila imperial en la lejanía y un meloncillo en la zona del Acebuche.
Por supuesto hicimos el intento (algunos más que otros) de poder ver al gran protagonista de la fauna de Doñana, el lince ibérico. Como la empresa era complicada yo no tenía demasiadas expectativas de triunfar, así que no quedé muy decepcionado cuando volví de vacío un par de tardes de esperas y encima habiendo recibido unas bonitas picaduras de mosquitos marismeños, que son bastante fieros.
Una tarde fuimos a las marismas del Odiel a pajarear y la verdad es que es un sitio espectacular: cigüeñuelas, agujas colinegra y colipinta, chorlitejos, andarríos, ostreros, correlimos (común, tridáctilo, gordo, zarapitín y menudo), zarapito trinador, vuelvepiedras, archibebes común y claro, charrán patinegro, chorlitos grises todavía en plumaje de verano,guapísimos!, pechiazul, flamencos, espátulas, garzas, gaviotas  y anátidas.

Un sábado fuimos a la Dehesa de Abajo, que es otro de los lugares donde se puede ver al lince y además tiene otra característica muy importante: tenía agua, así que la concentración de aves era muy grande. Especialmente llamativo fue el elevado número de moritos, cigüeñas blancas y avocetas. También eran frecuentes las agujas colinegras y por aquí y por allá había flamencos y alguna espátula.
En las zonas de carrizal se veían varias especies de garzas, destacando la garcilla cangrejera y la importante cantidad de martinetes. También pudimos contemplar una especie exótica, que parece ser que se ha establecido aquí: el tejedor amarillo u obispo coronigualdo.
En las playitas se dejaban ver los limícolas, unos más comunes como andarríos y chorlitejos, y otros más llamativos como archibebes, agachadizas o combatientes. Entre las anátidas, destacar algún ánade rabudo y especialmente, tres cercetas carretonas que pudimos observar. Las rapaces no se dejaban ver mucho pero como es habitual en estos humedales, el aguilucho lagunero de vez en cuando iba merodeando por la zona, infundiendo el temor en sus vecinos, situados en el piso inferior de la cadena trófica. Para despedirnos pudimos contemplar una cigüeña negra antes de volver a El Rocío.

Pico de coral, otra especie nueva para mí.

Según Svensson, las aves con el pico de color rojo son adultos, los jóvenes lo tendrían oscuro.


Tarabilla común, especie habitual en los campos, pero bastante menos en las redes.


En resumen, un lujo poder anillar en un sitio tan emblemático, con dos anilladores de la EBD con mucha experiencia como José Luis y Rubén. También ha sido un placer compartir estos días con mucha gente (Álvaro, María, Sol, Marta, César, Sergio, Alvar, Edu, María, Germán, Juanma, Ana y Carlos) de diversas procedencias pero con un punto en común: la pasión por la naturaleza.

Un saludo
JH

1 comentario:

La poza de la naturaleza dijo...

Quizás si te animas a volver, coincidamos por aquella zona. Por aquí por León consideran casi obligatorio ir allí cuando estás en formación, eso dice mucho de la importancia de este lugar.

Un saludo.
Pablo.