El anillamiento de aves es una herramienta para su estudio, mediante su captura incruenta y posterior suelta. Durante el manejo de éstas se toman una serie de datos, referentes a la edad y el sexo, medidas, peso, estado físico del ave, etc. Todo ésto sirve para un mejor conocimiento de las especies y por consiguiente se obtienen los fundamentos necesarios para su protección. La labor del anillamiento científico sólo puede ser realizada por personas suficientemente cualificadas y autorizadas legalmente.



martes, 10 de abril de 2018

VISITANTES DEL NORTE

Como aficionados a la naturaleza siempre soñamos con viajes lejanos. Viajar nos ofrece la posibilidad de poder disfrutar con la observación de aves que no son frecuentes en nuestras áreas habituales de pajareo. Gansos (Anser sp. y Branta sp.), Grullas (Grus grus), pasan en otoño por encima de nuestras cabezas en su largo viaje al sur, y cuando se asoma el invierno Milanos Reales (Milvus milvus) y Busardos Ratoneros (Buteo buteo) procedentes del norte de Europa se convierten junto con los individuos residentes en los vigías de campos y piedemontes serranos de las dos Castillas. La lista de especies que deciden migrar a regiones más cálidas al llegar los rigores del invierno se hace casi interminable.
Un buen ejemplo de migraciones invernales lo constituyen los zorzales, que descartando aquellas especies de presencia ocasional, y a sus parientes cercanos los Mirlos, forman en Europa un grupo de 4 especies todas ellas enmarcadas en el género Turdus. De estas cuatro especies sólo dos de ellas crían en nuestras latitudes, el Zorzal Común (Turdus philomelos) y Zorzal Charlo (Turdus viscivorus), sin embargo, el Zorzal Alirrojo (Turdus iliacus) y el Zorzal Real (Turdus pilaris) no crían en nuestras latitudes, ni siquiera en la Península Ibérica, sino mucho más al norte, allí, lejos. Pero la naturaleza nunca deja de sorprendernos, y en ocasiones nos pone en la puerta de casa aquello que soñamos con disfrutar en paisajes lejanos. Una de esas ocasiones es cuando los fríos del Norte “empujan” a las aves más norteñas hasta nuestras latitudes.
Este invierno se hizo esperar, en la ciudad de Madrid no se registraron las primeras heladas hasta mediados de diciembre. A sólo 4 días de terminar el año 2017, dos miembros del Grupo Álula decidimos dar un paseo matinal por el parque forestal de Valdebebas, cercano a nuestro domicilio y donde habitualmente disfrutamos de la observación de aves en los pequeños ratos que la rutina diaria nos permite. Dados los últimos fríos, y gracias al aviso de Delfín González, ya íbamos atentos a la posible presencia de aves invernantes en el parque, por lo que nos dirigimos directos a las zonas con abundancia de arbustos de frutos rojos; Rosales (Rosa sp.) y Majuelos (Crataegus monogyna), que ofrecen a estas aves una buena despensa de alimento durante el invierno.
Los primeros zorzales no se hicieron esperar, nada más llegar a la zona nos sorprendieron dos Zorzales Alirrojos en la copa de un Chopo (Populus sp.), los tonos rojizos de las plumas que cubren axilas alares y parte de los flancos, junto con una ancha ceja blanca los diferencian claramente de los zorzales comunes.
Justo después se cruza ante nosotros a cierta distancia un bando de zorzales de gran tamaño, apuntamos con los prismáticos... y zas… ¡¡¡ Zorzales Reales, 2.., 3..., 6 !!! Éstos presentan un comportamiento más esquivo que sus congéneres comunes y alirrojos, manteniendo siempre distancia con nosotros.
Otra especie que ha tenido una gran irrupción este invierno, y que también puede observarse en el parque forestal de Valdebebas, son los Picogordos (Coccothraustes coccothraustes), presentan un comportamiento muy tímido por lo que para encontrar esta especie también debemos estar atentos a las copas de árboles y arbustos.
Su fuerte pico, capaz de romper huesos de cerezas y aceitunas para acceder a su semilla, así como su diseño ornamental lo hacen inconfundible. Nos vamos del parque con una sonrisa de oreja a oreja, y es que hay muchas más especies cerca de nosotros de lo que pensamos, sólo hay que mirar a tu alrededor. Viajar lo seguiremos haciendo, pero también a la puerta de casa. Seguiremos soñando con esos destinos lejanos, pero también con los visitantes del norte en el parque de al lado, al fin y al cabo, soñar es gratis, ¿no?
EB y JCH

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